LEARTE

GREGUERÍAS. Ramón Gómez de la Serna

Posted in PROSA by Antonio on 14 septiembre 2010

La mujer se limpia con un pañuelito muy chico los grandes dolores y los grandes catarros.

Cuando el niño se empeña en que conozcamos el tamaño de su chichón parece que nos presenta orgullosamente el brote del genio.

Trueno: caída de un baúl por las escaleras del cielo.

Los tornillos son clavos peinados con raya en medio.

Las primeras gotas de la tormenta bajan a ver si hay tierra en que aterrizar.

Cuando la mujer pide ensalada de frutas para dos, perfecciona el pecado original.

En la manera de matar la colilla contra el cenicero se reconoce a la mujer cruel.

El Coliseo en ruinas es como una taza rota del desayuno de los siglos.

El arco iris es la cinta que se pone la Naturaleza después de haberse lavado la cabeza.

El ciego mueve su blanco bastón como tomando la temperatura de la indiferencia humana.

Aquella mujer me miró como a un taxi desocupado.

Los grandes reflectores buscan a Dios.

Las violetas son actrices retiradas en el otoño de su vida.

Los que bajan del avión parecen salir del Arca de Noé.

La felicidad consiste en ser un desgraciado que se sienta feliz.

Roncar es tomar ruidosamente sopa de sueño.

Los presos a través de la reja ven la libertad a la parrilla.

Las latas de conserva vacías quedan con la lengua de hojalata fuera.

Estamos mirando el abismo de la vejez y los niños vienen por detrás y nos empujan.

Lo más aristocrático que tiene la botella de champaña es que no consiente que se la vuelva a poner el tapón.

Los cocodrilos están siempre en pleno concurso de bostezos.

La arrugada corteza de los árboles revela que la Naturaleza es una anciana.

El búfalo es el toro jubilado de la prehistoria.

El bebé se saluda a sí mismo dando la mano a su pie.

A las doce las manillas del reloj presentan armas.

Las estrellas trabajan con red. Por eso no se cae ninguna sobre nuestra cabeza.

Las gaviotas nacieron de los pañuelos que dicen !adiós! en los puertos.

Los ceros son los huevos de los que salieron las demás cifras.

El Pensador de Rodin es un ajedrecista al que le han quitado la mesa.

Los pingüinos son unos niños que se han escapado de la mesa con el babero puesto.

Después de usar el dentífrico nos miramos los dientes con gesto de fieras.

La Y es la copa de champaña del alfabeto.

Cuando está el armario abierto, toda la casa bosteza.

El espantapájaros semeja un espía fusilado.

Abrir un paraguas es como disparar contra la lluvia.

El agua se suelta el pelo en las cascadas.

El que pide un vaso de agua en las visitas es un conferenciante fracasado.

La morcilla es un chorizo lúgubre.

Entre los carriles de las vías del tren, crecen flores suicidas.

La muerte es hereditaria.

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